No soy una extraña...
y sin embargo me siento tan extraña,
tan lejana y extraña de mí, de ti.
Estoy sola...
y sin embargo me siento acompañada de mí,
tan sola, y tan harta de llevarte conmigo.
Estoy triste...
y soy
artista de emociones,
recreándome...
cambiando las máscaras para entonces no andar sin una.
Tus palabras son una y otra vez desconsoladoramente inorquestadas...
sin partitura que sintonice con mi arrebato reprimido de quererte,
de quererte y abrazar tu ausencia,
de quererte y ahogar mis deseos,
mis deseos de amar,
mis deseos de gritar,
mis deseos de sólo tenerte cerca para recibir la incestuosa caricia continua...
con tus manos firmes y parejas...
sólo tus dedos, entre mis pensamientos,
sólo tu cálido y vulnerable ser...
y cada recuerdo hecho nube,
hecho nube en el cielo de tu gris suspiro.
[De la papelera.]